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Desde hace cien años, se ha empezado a traducir esta lengua, especialmente gracias a la obra del abad Jean-Baptiste Cerlogne (1826-1910) con obras pioneras como la Petite grammaire du dialecte valdôtain (1893), el monumental Dictionnaire du dialecte valdôtain (1908) y Le patois valdôtain-son origine littéraire et sa graphie (1909); Cerlogne ha sido también uno de los más grandes autores literarios "patoisants" (Merenda a Tzesalet!, la Bataille di vatse à Vertosan, de 1858), juntamente con la poetisa Eugénie Martinet (1896-1983).
El primer borrador de una obra teatral escrita en patois, de 1933, es sin embargo el texto de Le femalle a lavé bouiya (Donne al lavatoio), del Abbé Henry, publicado en el diario Messager Valdôtan. La posibilidad de disponer de textos escritos ha dado un nuevo impulso a la actividad teatral valdostana, llevada a cabo por un gran nombre de compañías, una actividad difundida por muchos pueblos del valle central y de los valles laterales que escenifican textos que a menudo son originales: autores importantes son Rene Willien, Pierre Vietti y Raymond Vautherin.
Una manera de conocer y apreciar el trabajo de todas las compañías que existen en el Valle, es durante los actos de "Le printemps théâtral", una manifestación teatral que se celebra en la ciudad de Aosta durante varias jornadas.
Una mención especial merece la compañía más antigua del Valle, "Lo Charaban", fundada en 1958, y que anualmente estrena tres obras generalmente originales; las piezas se representan durante toda una semana, pero encontrar entradas es muy difícil: la asistencia a las funciones de esta compañía se ha convertido en cita obligada para todos los valdostanos, formándose largas colas para la adquisición de entradas desde la noche anterior a la función.
Una manifestación relacionada también con el patois es el "Concours Cerlogne", con el cual las escuelas presentan los trabajos realizados durante el curso, que utilizan el franco-provenzal sobre un tema propuesto en común para todas las escuelas.
El panorama lingüístico del Valle de Aosta se completa con el walser, una lengua emparentada con el alemán, y que se habla en un sector del Valle de Gressoney. El walser tiene una discreta actividad cultural, aunque no llega a la intensidad del patois, dado el escaso número de personas que lo hablan. Organismos que se ocupen de los dialectos valdostanos son el BREL (Bureau Régional pour l'ethnologie et la linguistique), el Centre d'Études franco-provençales de Saint-Nicolas, del que es un anexo el Musée Cerlogne, y el Centro Culturale Walser de Gressoney-Saint-Jean.
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